Por: Raymundo Pazos
Sobre la Avenida Ajusco se encuentra. La colonia Portales Sur alberga uno de los tres jazz clubs que existen en la ciudad. Las luces de un restaurante resaltan en la oscuridad de la calle. Entre puestos de gorditas, elotes y vulcanizadoras, el diseño contemporáneo del lugar genera contraste. Tiene que ser aquí. Pero, no hay gente. -Buenas noches- dice un hombre que está sentado en una de las mesas del lugar. -¿Aquí es El 81?-, -No, es ahí donde está la gente- señala hacia un grupo de tres personas situadas a unos metros de ahí.
La fachada del lugar simula una casa o hasta una tienda cerrada. La puerta de entrada no deja de ser un pedazo de fierro y no presenta ningún tipo de bienvenida. Ésta la da un joven de playera tipo polo color naranja. -Buenas noches, bienvenidos- dice, mientras abre la puerta y permite ver un cuarto de 1x1 metros en donde existe otra puerta, ahora de madera.
El ambiente de ese pequeño y oscuro cuarto ya deja volar la imaginación. El bar, El 81 es un lugar exclusivo. Escondido en aquella colonia abandonada después de los juegos olímpicos del 68. Una vez que se abre la segunda puerta, la música se escucha más fuerte. Lo primero que se ve son unas escaleras negras y el hostess quien pregunta por la reservación. Una noche especial apenas comienza.
Los lugares pequeños e íntimos suelen ser característicos de los jazz clubs en México. En la capital actualmente, entre 3,800 centros nocturnos, sólo existen tres lugares dedicados cien por ciento al jazz. Los lugares disponibles para los amantes de este género musical y para los músicos intérpretes del mismo son El Zinco Jazz Club, El 81 y el New Orleans.
Sin embargo del que hablo hoy es especial. Una ventaja que tiene El 81 para los nuevos jazzistas, son los miércoles de jam. Estos días el escenario se abre a todo aquél que desee ser escuchado. Los músicos sólo llevan sus instrumentos y el lugar les presta el foro para que se expresen. De esta forma se abre un espacio importante para la comunidad jazzista de la ciudad, siendo que de ahí pueden nacer nuevas agrupaciones. Además, si ya cuentas con un ensamble musical, puedes mandar los datos de tu banda al correo electrónico del lugar y solicitar una presentación.
Para los amantes del jazz, El 81 pude resultar el paraíso hecho realidad, claro que si eres músico podrá ser más que eso. En este jazz club podrás disfrutar lo que burlonamente se llama “música para músicos” y no simples melodías de elevador. Pero, también, si simplemente gustas de la buena comida, las noches románticas y los lugares exclusivos, éste podría ser tu escondite favorito.
En el bar sólo se sirven platillos de pasta y bebidas; sin embargo en el restaurante que está junto, El Convite, uno puede disfrutar más variedad de platillos y después pasar al foro. En realidad El Convite y El 81 son la misma cosa, pero por cuestiones de espacio no están juntos y esto les permite manejar ambientes totalmente distintos.
La única desventaja de El 81 son los precios. En realidad si uno piensa comer un plato de pasta, beber unas dos cervezas y disfrutar de la música; el costo será de unos $300 aproximadamente. Sin embargo siempre vale la pena romper el cochinito por una buena comida y unos buenos acordes. Que comience el jazz.



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