lunes, 25 de octubre de 2010

¡¡¡Echando el chal!!!: "Cotidianeidades en la Serpiente Naranja del DF"

¿Y el metro cómo está? 

Yo juraba que el metro era rápido, limpio y seguro… hasta que me subí a él. Uno se pregunta muchas veces cómo es posible que tanta gente  soporte viajar en un medio que a pesar de ser rápido, es incómodo en todos los sentidos posibles, y más tonta yo por soportarlo. Les cuento:

Mis primeras experiencias como usuario frecuente se dieron  hace no mucho; el contacto con la gente y sus pláticas las consideraba  amenas, poder transportarme de un extremo a otro de la ciudad en poco tiempo me resultó muy benéfico, incluso me atreví a dormir en los cómodos asientos donde están las ventanas de la línea Indios Verdes- Universidad. Pero eso sí, no soporté que hubieran más de cien personas en un vagón para aproximadamente setenta. 

Con más de 4 millones de usuarios a diario, el viajar en El Gusano Naranja es una odisea. A eso sumémosle las múltiples incomodidades que implica viajar entre mucha gente, con un calor excesivo, gritos,  y vendedores ambulantes. No todo es malo, hay horarios que son accesibles al viajar para el usuario frecuente, como las 11 pm. o las 4 am, pero el usuario frecuente utiliza el metro en horas pico, he ahí el detalle.

Tan sólo en el mes de mayo de este año, los usuarios capitalinos tuvieron que soportar temperaturas de hasta 55ºC, esto  debido principalmente a que no hay aire acondicionado, pero también al calor que generan los hornos de unos 80 locales de comida en toda la Red del Metro. 

A eso vamos a agregarle las demás deficiencias ocasionadas por un transporte tan utilizado, casi la mitad de sus trenes ya cumplió su vida útil, sus andenes y estaciones en general necesitan una reparación urgente en la mayoría de los casos. Otro dolor de cabeza para las personas encargadas del metro es que sus pistas de rodamiento, barras guía, durmientes, rieles y juntas aislantes, es decir, todo aquello que los usuarios no vemos, necesitan rehabilitación.

Y con este miedo latente a que un día se rompa una piececita del metro y nos pase algo, no sólo hay que preocuparnos por eso lector, apenas el pasado mes de septiembre, Francisco Bojórquez, director de la dependencia reconoció que los dispositivos electromecánicos ya son “obsoletos”, y que los trabajadores del Metro hacen casi lo imposible por mantenerlos en movimiento con herramientas técnicas.

Y a esto debemos los retrasos que ya se han hecho más frecuentes en nuestras rutas de viaje lector, pues ya es muy común escuchar acerca de desalojos de trenes, sentir frenados intempestivos, tener dificultades para respirar por la falta de ventilación o ver humo blanco que sale de las llantas sin motivo aparente.

Pese a esto, Bojórquez afirma que sólo ocurre una falla en todo el día, ¿qué casualidad que siempre le toque a usted o a mí verdad?, incluso dijo que el personal del Metro lo resuelve en aproximadamente 20 minutos, tiempo en el que disminuye la velocidad y el paso de los trenes. 

Aunque no sólo existen fallas del mismo transporte, las autoridades no han podido erradicar a los más de 4 mil vendedores ambulantes, no se ha podido regular un convenio para que personas que no puedan caminar tengan acceso a este transporte, no hay un dispositivo de seguridad eficiente para evitar asaltos, secuestros o balaceras, como la ocurrida el 18 de septiembre de 2009 en la estación Balderas de la línea 3, y no creo que lo haya.

No es por ser exigente porque ya me acostumbre a viajar en pésimas condiciones, a no jurar en vano sobre el metro, a soportar los empujones, borrachos y vendedores ambulantes, pero, ¿sería mucho pedir una “manita de gato” para nuestra “serpiente naranja”? No nos vayamos a morir un día de estos en el metro. 

El Cozhy!!!

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