Descanse en paz la libertad, la riqueza, la democracia, el progreso y la honestidad política. Las veladoras y las flores de cempasúchil marcan el camino de nuestro país con desconsuelo y amargura, un camino que nos muestra un futuro incierto disfrazado con tintes políticos entusiastas y alentadores.
Las ofrendas del Día de Muertos reaparecen en la ciudad con elegancia, originalidad y creatividad, no por cualquier cosa, esta tradición fue declarada por la UNESCO, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Sin embargo, hay una ofrenda en especial que atrajo mi atención por su singular e impresionante dimensión.
Este ritual que data de la época del México prehispánico poco a poco ha perdido fuerza, presencia y significado, algo así como la identidad de los mexicanos como consecuencia de La Conquista, la globalización, entre otras cosas. Es por esto que la ofrenda de la que hablo yo, es una mezcla rara de elementos que impide más que ninguna otra, el avance en el país y no precisamente me refiero al vehicular.
Esta ofrenda no está en el Zócalo, ni en las Islas de CU, ni en una plaza de alguna Delegación, sin embargo, puedo asegurar que podrá imaginarla y al final decir que la conoce o que por lo menos que le suena familiar. Pues bien, comenzaré la descripción:
Para empezar, hay un retrato muy grande, algo así como un mapamundi en donde aparece el territorio nacional, pues dicen que en las ofrendas debe de ponerse el retrato de la persona a la que se le hará el homenaje, pero como en este caso son varias, optaron por poner la foto de México.
Después, podemos apreciar montones y montones de flores de cempasúchil, éstas se usan para indicar el camino a las almas, y es aquí en donde pasa algo muy curioso, algunas de ellas están dispersas y otras en montones, tal y como sucede con los senadores, diputados, etc. Estas flores no pueden guiar de esa manera a quien se encuentra en el retrato, yo creo que las pusieron así a propósito para que el alma en pena no encuentre el camino y así poder apoderarse de los tributos que componen la ofrenda.
Estos tributos son los tradicionales: fruta, comida, vinito, dulces típicos, pan y semillas. También, se puede apreciar una sencilla representación, algo moderna, de nuestro México. Las calcas están hechas de oro y con rostros que me remiten a distintos políticos mexicanos.
Por un lado, es posible observar a Ebrard parado en una roca desde donde puede apreciar que las numerosas obras en el DF marchen bien. Por otro lado, se observa a Calderón llevando flores a la tumba de Mouriño, una tumba que por cierto tiene un botoncito como la del Diablo en la película El Infierno pero que no activa una pista de Los Tigres del Norte, sino una cancioncilla que va algo así como: “que vengan los bomberos que me estoy quemando, que vengan los bomberos que me estoy muriendo…”
A unos kilómetros de esa conmovedora escena, hay una representación de la boda del año, la de Peña Nieto con La Gaviota. En este acto se invirtieron más recursos pues como no, si se casa el candidato a la presidencia de 2012 del PRI.
Y hay algo curioso en dicha ofrenda, como sabemos, el Halloween ha cobrado fuerza y popularidad en la república mexicana, los jóvenes sobre todo, han optado por aludir a esta costumbre norteamericana, y esto se refleja con la presencia de un personaje singular que resalta por estar rodeado de varias Hummers, se trata de Chucky Esther Gordillo.
Así pues, encontramos en esta ofrenda escenas peculiares que nos recuerdan a nuestro México querido, sin embargo, a mi parecer faltó la parte del México con pobreza y hambre, pero tal vez los que armaron este rito olvidaron esa parte como siempre lo hacen, o consideraron que no era parte importante de la representación.
De este modo, el dos de noviembre, una vez más, transcurrió plagado de ofrendas, pero puedo asegurar que no hay ninguna como la que acabo de describir. Una fuera de lo común pero con una realidad que demuestra las contradicciones que existen en nuestro país. Como mencioné anteriormente, tal vez no las has visto, pero ¿a poco no te sonó familiar?
Maitka