Hoy me levanté con pocas ganas de ir a la universidad, el frío que últimamente ha estado haciendo en la ciudad ha sido el culpable de que mi cuerpo pida que me quede en mi cama y no salga de ella en todo la mañana, cosa que se ha vuelto imposible con el ritmo de vida universitaria que tengo. A pesar de todos mis pesares decido meterme a bañar, mientras más rápido sea el trago amargo mejor.
Trasladarse del norte al sur de la ciudad no es cosa fácil, hoy en día se tiene que luchar con el tráfico y el espacio insuficiente que existe en el transporte colectivo para albergar a 4.5 millones de almas diariamente, sin embargo estas no han sido las únicas cosas con las que se tiene que lidiar diariamente pues el género masculino se ha encargado de sobresalir con sus comentarios y se ha convertido en el objeto de estudio de este escrito.
¿Quién no ha escuchado cuando va caminando alguna chica el típico adiooooos o el estás bien bonita amiga? que forman parte de las frases más decentes que los hombres susurran a las mujeres mientras pasan caminando a su lado.
Pero imaginemos, ¿Cómo serían las cosas si las que por la calle viéramos a un chico que llame nuestra atención y con tonito chacal y mirada morbosa de nuestra boca salieran palabras como ¿cómo caminan las tortugas? Apasitooo apasitoo o si dijéramos frases tan finas como con esa reata si me ahorco.
Esta vida no sería la misma, ahora los hombres saldrían con recato a la calle cuidando no usar shorts demasiado cortos para que en el transcurso de su recorrido a su destino no los mamaceen, éstos, caminarían rapidito y con la vista hacia el frente con cara de “no escucho nada” (como muchas de nosotras lo hacemos) al ver a una mujer que le mira desde lo lejos con ojos de deseo.
¡Chicas no se preocupen! La próxima vez que caminen por la calle y sientan una mirada sobre su cuerpo aunque vayan vestidas con pantalón, guantes, sueter de cuello de tortuga, bufanda y no dejen al descubierto más que sus ojos tipo subcomandante marcos y escuchen una voz que aguanta la respiración y con tono naco le diga: “Dios debe estar distraído, por que los ángeles se le están escapando”, “¿De qué juguetería escapaste muñeca?”, “Mamacita, no muevas tanto la cuna que vas a despertar al nene” o “bonitos pantalones, quedarían muy bien en el sueño de mi dormitorio”; ya podrás contraatacar, no te tomarán desprevenida ni te arruinaran el momento.
Aquí hay recomendaciones que te serán de gran utilidad para dejar callados a esos seres que no se dan cuenta que con un comentario de este tipo en vez de alagar tu belleza hacen que los quieras dejar sin herencia.
¡Pon atención y anota!
Hey suegra présteme un estropajo para bañar a su hijo del ombligo para abajo.
Papito préstame a tu general que yo te lo hago mayor.
Con esa reata si me ahorco.
Quien fuera bizca para verte dos veces.
Papito… ¿te marino el camarón o te rostizo el pollo?
Amor, si amarte fuera trabajo, no existiría el desempleo.
¡Con ese pajarito hasta yo canto!
¡Con esa macana deberías ser policía!
Quien fuera reloj, para ser dueña de tu tiempo.
¿Que se le ponen a los frijoles? e… ¡PAZOTE!
¿Hijo de Apache? ¡APACHITO!
Rey, si así está el camino ya me imagino el carro.
No olvides que es sumamente importante que ocupes el tonito naco, la mirada deseosa y el sonidito con la boca de “sssssssss” antes de decir cada frase para que tenga el efecto deseado en la víctima.
Ahora, el camino a la universidad nunca volverá a ser el mismo.
Maitka
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